CARTA
DEL DIRECTOR Distinguidos amigos: Siempre
me he preguntado cuál sería el ideal, el modelo de colegio (me imagino
que como todos vosotros) y he acabado por obviar la pregunta, aunque yo tenga
mi propia respuesta, que ya os expondré. Si me pongo en el lugar
del "otro" (padres, etc.), que hay que hacerlo a menudo, concluyo que
lo mejor es el equilibrio entre la oferta y la demanda. Si alguien busca
un colegio donde lo único que importe sean las calificaciones, lo encontrará.
Quien pretenda "aparcar" el hijo durante unas horas, sin más
preocupaciones, también lo puede encontrar… Feliz o infelizmente
ha de haber para satisfacer prácticamente todo tipo de demandas.
Yo me limitaré a exponer, como antes os decía, nuestros objetivos:
En Altair, Colegio Internacional, tratamos de que el niño desarrolle
su autoestima y crezca equilibrado, para que la armonía entre SER y SABER
sea rítmica, progresiva, enveredando por una realización personal
y social que encamine al alumno hacia una madurez y preparación cultural
integral. Muy importante es depositar cuantos más conocimientos
mejor en un ser que, centrado y seguro, se sienta capaz de asumirlos y desarrollar,
así, su acervo personal y cultural sin traumas ni ansiedades.
Éste es, evidentemente, un trabajo a tres bandas, alumno - familia - colegio,
en perenne interacción y continua búsqueda en común.
Es necesario que el niño/adolescente vaya sintiendo su propia realización
como algo satisfactorio; para ello precisa un conocimiento, cada vez más
claro y patente, de sí mismo, un descubrir sus aptitudes y sus limitaciones,
un asumir con ello, paulatinamente, su planteamiento y proyecto de vida de manera
consciente y consecuente. Ciertamente no es fácil, es un trabajo
diario, paso a paso, compromiso a compromiso, pero en su superación está
la satisfacción personal, la autoafirmación y el consiguiente asentamiento
de la autoestima. Y todo ello en un clima de compañerismo, entendiendo
que caminar juntos hace siempre más llevadero el viaje. El niño/adolescente
tiene que asumir que sus compañeros merecen tanto respeto como él
y, a veces, lo mismo que él, necesitan el apoyo comprensivo de quien sabe
lo que cuesta, pero también lo que satisface, construirse integralmente.
Propiciando, pues, ese espíritu de convivencia se va consiguiendo
que el alumno se percate de que sus expectativas son reconocidas y apoyadas no
sólo por padres y profesores sino por sus compañeros, lo que le
resultará altamente gratificante. Para hacer posibles estos objetivos,
el grupo de educadores (profesores y auxiliares) del colegio trabaja en equipo,
tanto la formación en contenidos como la educación, tratando de
ayudar a cada alumno y a cada grupo a que saquen a flote lo mejor de sí
mismos y aprovechen al máximo sus posibilidades… Juntos estudiamos
pros y contras y, tras las pertinentes reflexiones, orientamos, formamos e informamos.
Tratamos, en fin, de que en un alumnado que crece individual y colectivamente
de un modo positivo y coherente, se desarrollen significativamente sus capacidades
al tiempo que aumentan sus conocimientos y cultura de una manera eficiente y fehaciente.
Este es, en resumen, el espíritu y el empeño de nuestro centro que
ponemos a vuestra disposición. Un cordial saludo.
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